sábado, 13 de octubre de 2012
viernes, 5 de octubre de 2012
ANTONIO MACHADO
PARERGON ( Al gigante ibérico Miguel de Unamuno
por quien la España actual alcanza
proceridad en el mundo)
LOS OJOS
Cuando murió su amada
pensó en hacerse viejo
en la mansión cerrada,
solo, con su memoria y el espejo
donde ella se miraba un claro día.
Como el oro en el arca del avaro,
pensó que no guardaría
todo un ayer en el espejo claro.
Ya el tiempo para él no correría.
Mas, pasado el primer aniversario,
¿cómo eran - preguntó -, pardos o negros,
sus ojos? ¿Glaucos? ¿Grises?
¿Cómo eran, ¡Santo Dios!, que no recuerdo?
Salió a la calle un día
de primavera, y paseó en silencio
su doble luto, el corazón cerrado.
De una ventana en el sombrío hueco
vio unos ojos brillar. Bajó los suyos
y siguió su camino. ¡Como ésos!
por quien la España actual alcanza
proceridad en el mundo)
LOS OJOS
Cuando murió su amada
pensó en hacerse viejo
en la mansión cerrada,
solo, con su memoria y el espejo
donde ella se miraba un claro día.
Como el oro en el arca del avaro,
pensó que no guardaría
todo un ayer en el espejo claro.
Ya el tiempo para él no correría.
Mas, pasado el primer aniversario,
¿cómo eran - preguntó -, pardos o negros,
sus ojos? ¿Glaucos? ¿Grises?
¿Cómo eran, ¡Santo Dios!, que no recuerdo?
Salió a la calle un día
de primavera, y paseó en silencio
su doble luto, el corazón cerrado.
De una ventana en el sombrío hueco
vio unos ojos brillar. Bajó los suyos
y siguió su camino. ¡Como ésos!
viernes, 28 de septiembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
ANTONIO MACHADO
¿Ya de su color se avergüenzan
las hojas de la albahaca,
salvias y alhucemas?
Siempre en alto, siempre en alto.
¿Renovación? Desde arriba.
Dijo la cucaña al árbol.
Dijo el árbol: Teme al hacha,
palo clavado en el suelo:
contigo la poda es tala.
¿Cuál es la verdad? ¿El río
que fluye y pasa
donde el barco y barquero
son también ondas del agua?
¿O este soñar del marino
siempre con ribera y ancla?
Doy consejo, a fuer de viejo:
nunca sigas mi consejo.
Pero tampoc es razón
desdeñar
consejo que es confesión.
¿Ya sientes la savia nueva?
Cuida, arbolillo,
que nadie lo sepa.
Cuida de que no se entere
la cucaña seca
de tus ojos verdes.
Tu profecía, poeta.
-Mañana hablarán los mudos:
el corazón y la piedra.
-¿Mas el arte?
-Es puro juego,
que es igual a pura vida,
que es igual a puro fuego.
Veréis el ascua encendida.
las hojas de la albahaca,
salvias y alhucemas?
Siempre en alto, siempre en alto.
¿Renovación? Desde arriba.
Dijo la cucaña al árbol.
Dijo el árbol: Teme al hacha,
palo clavado en el suelo:
contigo la poda es tala.
¿Cuál es la verdad? ¿El río
que fluye y pasa
donde el barco y barquero
son también ondas del agua?
¿O este soñar del marino
siempre con ribera y ancla?
Doy consejo, a fuer de viejo:
nunca sigas mi consejo.
Pero tampoc es razón
desdeñar
consejo que es confesión.
¿Ya sientes la savia nueva?
Cuida, arbolillo,
que nadie lo sepa.
Cuida de que no se entere
la cucaña seca
de tus ojos verdes.
Tu profecía, poeta.
-Mañana hablarán los mudos:
el corazón y la piedra.
-¿Mas el arte?
-Es puro juego,
que es igual a pura vida,
que es igual a puro fuego.
Veréis el ascua encendida.
viernes, 14 de septiembre de 2012
viernes, 7 de septiembre de 2012
ANTONIO MACHADO
¡Qué gracia! En la Hespería triste,
promontorio occidental,
en este cansino rabo
de Europa, por desollar,
y en una ciudad antigua,
chiquita como un dedal,
¡el hombrecillo que fuma
y piensa, y ríe al pensar:
cayeron las altas torres;
en un basurero están
la corona de Guillermo,
la testa de Nicolás!
Entre las brevas soy blando;
entre las rocas, de piedra.
¡Malo!
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
Tengo a mis amigos
en mi soledad;
cuando estoy con ellos
¡qué lejos están!
¡Oh Guadalquivir!
Te vi en Cazorla nacer;
hoy, en Sanlúcar morir.
Un borbollón de agua clara,
debajo de un pino verde,
eras tú, ¡qué bien sonabas!
Como yo, cerca del mar,
río de barro salobre,
¿Sueñas con tu manantial?
El pensamiento barroco
pinta virutas de fuego,
hincha y complica el decoro.
Sin embargo
-Oh, sin embargo,
hay siempre un ascua de veras
en su incendio de teatro.
promontorio occidental,
en este cansino rabo
de Europa, por desollar,
y en una ciudad antigua,
chiquita como un dedal,
¡el hombrecillo que fuma
y piensa, y ríe al pensar:
cayeron las altas torres;
en un basurero están
la corona de Guillermo,
la testa de Nicolás!
Entre las brevas soy blando;
entre las rocas, de piedra.
¡Malo!
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
Tengo a mis amigos
en mi soledad;
cuando estoy con ellos
¡qué lejos están!
¡Oh Guadalquivir!
Te vi en Cazorla nacer;
hoy, en Sanlúcar morir.
Un borbollón de agua clara,
debajo de un pino verde,
eras tú, ¡qué bien sonabas!
Como yo, cerca del mar,
río de barro salobre,
¿Sueñas con tu manantial?
El pensamiento barroco
pinta virutas de fuego,
hincha y complica el decoro.
Sin embargo
-Oh, sin embargo,
hay siempre un ascua de veras
en su incendio de teatro.
viernes, 31 de agosto de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
ANTONIO MACHADO
Conversación de gitanos:
- Para rodear,
toma la calle de en medio;
nunca llegarás.
El tono lo da la lengua,
ni más alto ni más bajo;
sólo acompáñate de ella.
¡Tartarín en Koenigsberg!
Con el puño en la mejilla,
todo lo llegó a saber.
Crisolad oro en copela,
y burilad lira y arco
no en joya, sino en moneda.
Del romance castellano
no busques la sal castiza;
mejor que romance viejo,
poeta, cantar de niñas.
Déjale lo que no puedes
quitarle: su melodía
de cantar que canta y cuenta
un ayer que es todavía.
Concepto mondo y lirondo
suele ser cáscara hueca;
puede ser caldera al rojo.
Si vivir es bueno,
es mejor soñar,
y mejor que todo,
madre, despertar.
No el sol, sino la campana,
cuando te despierta, es
lo mejor de la mañana.
- Para rodear,
toma la calle de en medio;
nunca llegarás.
El tono lo da la lengua,
ni más alto ni más bajo;
sólo acompáñate de ella.
¡Tartarín en Koenigsberg!
Con el puño en la mejilla,
todo lo llegó a saber.
Crisolad oro en copela,
y burilad lira y arco
no en joya, sino en moneda.
Del romance castellano
no busques la sal castiza;
mejor que romance viejo,
poeta, cantar de niñas.
Déjale lo que no puedes
quitarle: su melodía
de cantar que canta y cuenta
un ayer que es todavía.
Concepto mondo y lirondo
suele ser cáscara hueca;
puede ser caldera al rojo.
Si vivir es bueno,
es mejor soñar,
y mejor que todo,
madre, despertar.
No el sol, sino la campana,
cuando te despierta, es
lo mejor de la mañana.
viernes, 17 de agosto de 2012
viernes, 10 de agosto de 2012
ANTONIO MACHADO
Poned atención:
un corazón solitario
no es un corazón.
Abejas, cantores,
no a la miel, sino a las flores.
Todo necio
confunde valor y precio.
Lo ha visto pasar en sueños.
Buen cazador de sí mismo,
siempre en acecho.
Cazó a su hombre malo,
el de los días azules,
siempre cabizbajo.
Da doble luz a tu verso,
para leído de frente
y al sesgo.
Mas no te importe si rueda
y pasa de mano en mano:
del oro se hace moneda.
De un Arte de Bien Comer,
primera lección:
No has de coger la cuchara
con el tenedor.
Señor San Jerónimo,
suelte usted la piedra
con que se machaca.
Me pegó con ella.
un corazón solitario
no es un corazón.
Abejas, cantores,
no a la miel, sino a las flores.
Todo necio
confunde valor y precio.
Lo ha visto pasar en sueños.
Buen cazador de sí mismo,
siempre en acecho.
Cazó a su hombre malo,
el de los días azules,
siempre cabizbajo.
Da doble luz a tu verso,
para leído de frente
y al sesgo.
Mas no te importe si rueda
y pasa de mano en mano:
del oro se hace moneda.
De un Arte de Bien Comer,
primera lección:
No has de coger la cuchara
con el tenedor.
Señor San Jerónimo,
suelte usted la piedra
con que se machaca.
Me pegó con ella.
viernes, 3 de agosto de 2012
viernes, 27 de julio de 2012
ANTONIO MACHADO
Algunos desesperados
sólo se curan con soga;
otros con siete palabras:
la fe se ha puesto de moda.
Creí mi hogar apagado,
y revolví la ceniza.
Me quemé la mano.
¡Reventó de risa!
¡Un hombre tan serio!
Nadie lo diría.
Que se divida el trabajo:
los malos unten la flecha;
los buenos tiendan el arco.
Como don San Tob,
se tiñe las canas,
y con más razón.
Por dar al viento trabajo,
cosía con hilo doble
las hojas secas del árbol.
Sentía los cuatro vientos,
en la encrucijada
de su pensamiento.
¿Conoces los invisibles
hiladores de los sueños?
Son dos: la verde esperanza
y el torvo miedo.
Apuesta tienen de quién
hile más y más ligero,
ella, su copo dorado;
él, su copo negro.
Con el hilo que nos dan
tejemos, cuando tejemos.
Siembra la malva:
pero no la comas,
dijo Pitágoras.
Responde al hachazo
-ha dicho el Buda ¡y el Cristo!-
con tu aroma, como el sándalo.
Bueno es recordar
las palabras viejas
que han de volver a sonar.
sólo se curan con soga;
otros con siete palabras:
la fe se ha puesto de moda.
Creí mi hogar apagado,
y revolví la ceniza.
Me quemé la mano.
¡Reventó de risa!
¡Un hombre tan serio!
Nadie lo diría.
Que se divida el trabajo:
los malos unten la flecha;
los buenos tiendan el arco.
Como don San Tob,
se tiñe las canas,
y con más razón.
Por dar al viento trabajo,
cosía con hilo doble
las hojas secas del árbol.
Sentía los cuatro vientos,
en la encrucijada
de su pensamiento.
¿Conoces los invisibles
hiladores de los sueños?
Son dos: la verde esperanza
y el torvo miedo.
Apuesta tienen de quién
hile más y más ligero,
ella, su copo dorado;
él, su copo negro.
Con el hilo que nos dan
tejemos, cuando tejemos.
Siembra la malva:
pero no la comas,
dijo Pitágoras.
Responde al hachazo
-ha dicho el Buda ¡y el Cristo!-
con tu aroma, como el sándalo.
Bueno es recordar
las palabras viejas
que han de volver a sonar.
viernes, 20 de julio de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
ANTONIO MACHADO
Autores, la escena acaba
con un dogma de teatro:
En el principio era la máscara.
Será el peor de los malos
bribón que olvide
su vocación de diablo.
¿Dijiste media verdad?
Dirán que mientes dos veces
si dices la otra mitad.
Con el tú de mi canción
no te aludo, compañero;
ese tú soy yo.
Demos tiempo al tiempo:
para que el vaso rebose
hay que llenarlo primero.
Hora de mi corazón:
la hora de una esperanza
y una desesperación.
Tras el vivir y el soñar,
está lo que más importa:
despertar.
Le tiembla al cantar la voz.
Ya no le silban sus coplas,
que silba su corazón.
Ya hubo quien pensó:
Cogito ergo non sum.
¡Qué exageración!
Conversación de gitanos:
- ¿Cómo vamos, compadrito?
- Dando vueltas al atajo.
con un dogma de teatro:
En el principio era la máscara.
Será el peor de los malos
bribón que olvide
su vocación de diablo.
¿Dijiste media verdad?
Dirán que mientes dos veces
si dices la otra mitad.
Con el tú de mi canción
no te aludo, compañero;
ese tú soy yo.
Demos tiempo al tiempo:
para que el vaso rebose
hay que llenarlo primero.
Hora de mi corazón:
la hora de una esperanza
y una desesperación.
Tras el vivir y el soñar,
está lo que más importa:
despertar.
Le tiembla al cantar la voz.
Ya no le silban sus coplas,
que silba su corazón.
Ya hubo quien pensó:
Cogito ergo non sum.
¡Qué exageración!
Conversación de gitanos:
- ¿Cómo vamos, compadrito?
- Dando vueltas al atajo.
viernes, 22 de junio de 2012
viernes, 15 de junio de 2012
ANTONIO MACHADO
Mas el doctor no sabía
que hoy es siempre todavía.
busca en tu prójimo espejo:
pero no para afeitarte,
ni para teñirte el pelo.
Los ojos por que suspiras,
sábelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.
-Ya se oyen palabras viejas,
-Pues aguzad las orejas.
Enseña el Cristo: a tu prójimo
amarás como a ti mismo,
mas nunca olvides que es otro.
Dijo otra verdad:
busca el tú que nunca es tuyo
ni puede serlo jamás.
No dedeñéis la palabra;
el mundo es ruidoso y mudo,
poetas, sólo Dios habla.
¿Todo para los demás?
Mancebo, llena tu jarro,
que ya te lo beberán.
Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía;
también la verdad se inventa.
que hoy es siempre todavía.
busca en tu prójimo espejo:
pero no para afeitarte,
ni para teñirte el pelo.
Los ojos por que suspiras,
sábelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.
-Ya se oyen palabras viejas,
-Pues aguzad las orejas.
Enseña el Cristo: a tu prójimo
amarás como a ti mismo,
mas nunca olvides que es otro.
Dijo otra verdad:
busca el tú que nunca es tuyo
ni puede serlo jamás.
No dedeñéis la palabra;
el mundo es ruidoso y mudo,
poetas, sólo Dios habla.
¿Todo para los demás?
Mancebo, llena tu jarro,
que ya te lo beberán.
Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía;
también la verdad se inventa.
viernes, 8 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
ANTONIO MACHADO
Cantores, dejad
palmas y jaleo
para los demás.
Despertad, cantores:
acaben los ecos,
empiecen las voces.
Mas no busquéis disonancias;
porque, al fin, nada disuena,
siempre al son que tocan bailan.
Luchador superfluo,
ayer lo más noble,
mañana lo más plebeyo.
Camorrista, boxeador,
zúrratelas con el viento.
Sin embargo.
¡Oh!, sin embargo,
queda fetiche que aguarda
ofrenda de puñetazos.
O rinnovarsi o perire.
No me suena bien
Navigare é necessario.
Mejor: ¡vivir para ver!
Ya maduró un nuevo cero,
que tendrá su devoción:
un ente de acción tan huero
como un ente de razón.
No es el yo fundamental
eso que busca el poeta,
sino el tú esencial.
Viejo como el mundo es
-dijo un doctor-, olvidado,
por sabido, y enterrado
cual la momia de Ramsés.
palmas y jaleo
para los demás.
Despertad, cantores:
acaben los ecos,
empiecen las voces.
Mas no busquéis disonancias;
porque, al fin, nada disuena,
siempre al son que tocan bailan.
Luchador superfluo,
ayer lo más noble,
mañana lo más plebeyo.
Camorrista, boxeador,
zúrratelas con el viento.
Sin embargo.
¡Oh!, sin embargo,
queda fetiche que aguarda
ofrenda de puñetazos.
O rinnovarsi o perire.
No me suena bien
Navigare é necessario.
Mejor: ¡vivir para ver!
Ya maduró un nuevo cero,
que tendrá su devoción:
un ente de acción tan huero
como un ente de razón.
No es el yo fundamental
eso que busca el poeta,
sino el tú esencial.
Viejo como el mundo es
-dijo un doctor-, olvidado,
por sabido, y enterrado
cual la momia de Ramsés.
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