viernes, 17 de febrero de 2017

CILENA DE ARCADIA


viernes, 10 de febrero de 2017

FRANCISCO DE QUEVEDO


Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrer día,
 y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.

Si agradable descanso, paz serena,
la muerte en traje de dolor envía,
señas da su desdén de cortesía:
Más tiene de caricia que de pena.
¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar piadosa viene
espíritu en miserias añudado?
Llegue rogada, pues mi bien previene;
hálleme agradecido, no asustado;
mi vida acabe y mi vivir ordene.

jueves, 2 de febrero de 2017

BOHEMIAN RHAPSODY


viernes, 27 de enero de 2017

FRANCISCO DE QUEVEDO


Faltar pudo su patria al grande Osuna,
pero no a su defensa sus hazañas;
diéronle muerte y cárcel las Españas,
de quien él hizo esclava la fortuna.
Lloraron sus envidias una a una
con las propias naciones las extrañas;
su tumba son de Flandes las campañas,
  y su epitafio la sangrienta luna.
En sus exequias encendió el Vesubio
Parténope, y Trinacria al Mongibelo;
el llanto militar creció en diluvio.
Diole el mejor lugar Marte en su cielo;
La Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio
murmuran con dolor su desconsuelo.

jueves, 19 de enero de 2017

viernes, 13 de enero de 2017

LUIS DE GONGORA


La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
 y ayer por casar,
viendo que sus ojos
 a la guerra van,
 a su madre dice
que escucha su mal:
Dejadme llorar
Orillas del mar.

Pues me disteis, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el penar,
 y me cautivasteis
de quien hoy se va
 y lleva las llaves
de mi libertad,
Dejadme llorar
Orillas del mar.

En llorar conviertan
mis ojos de hoy más
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar
yéndose a la guerra
quien era mi paz.
Dejadme llorar
Orillas del mar.

No me pongáis freno
ni queráis culpar;
que lo uno es justo,
lo otro por demás.
si me queréis bien
no me hagáis mal;
harto peor fuera
morir y callar.
Dejadme llorar
Orillas del mar.

Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
 y no dará voces
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?
Dejadme llorar
Orillas del mar.

Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad
después que en mi lecho
sobra la mitad.
Dejadme llorar
Orillas del mar.

jueves, 5 de enero de 2017

viernes, 30 de diciembre de 2016

LUIS DE GONGORA


Ande yo caliente,
y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
 y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
 y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados
como píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
  y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
de plata y nieve el enero
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas.
Y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente,
  y ríase la gente.
Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
  y ríase la gente.
Pase a media noche el mar,
  y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama;
que yo más quiero pasar
de Yepes a Madrigar
la regalada corriente,
  y ríase la gente.
Pues Amor es tan cruel
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tishe un pastel,
  y la espada sea mi diente,
  y ríase la gente.

viernes, 23 de diciembre de 2016

viernes, 16 de diciembre de 2016

LOPE DE VEGA


Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto,
 y la piedad de vuestro pecho admiro.

Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto;
que, arrepentido de ofenderos tanto,
con ansias temo y con dolor suspiro.
Volved los ojos a mirarme humanos;
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos.
No sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
vos le dejéis de las divinas vuestras.

viernes, 9 de diciembre de 2016

viernes, 2 de diciembre de 2016

LOPE DE VEGA


Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado dese leño
en que tiendes los brazos poderosos;
vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
 y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;
espera pues, y escucha mis cuidados;
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

viernes, 25 de noviembre de 2016

sábado, 19 de noviembre de 2016

LOPE DE VEGA


¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno a oscuras?
¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana;
verás con cuánto amor llamar porfía!»
Y ¡cuántas, hermosura soberana,
«mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

sábado, 12 de noviembre de 2016

viernes, 4 de noviembre de 2016

LOPE DE VEGA

SONETO

 

Suelta mi manso, mayoral extraño,
pues otro tienes tú de igual decoro:
suelta la prenda que en el alma adoro,
perdida por tu bien y por mi daño.
Ponle su esquila de labrado estaño,
 y no le engañen tus collares de oro:
toma en albricias este blanco toro
que a las primeras yerbas cumple un año.
Si pides señas, tiene el vellocino
pardo, encrespado, y los ojuelos tiene
como durmiendo en regalado sueño.
Si piensas que no soy su dueño,
alcino, suelta, y verásle si a mi choza viene;
que aun tienen sal las manos de su dueño.

viernes, 28 de octubre de 2016

viernes, 21 de octubre de 2016

LOPE DE VEGA


Cuelga sangriento de la cama al suelo
el hombro diestro del feroz tirano,
que opuesto al muro de Betulia en vano,
despidió contra sí rayos al cielo.

Revuelto con el ansia el rojo velo
del pabellón a la siniestra mano,
descubre el espectáculo inhumano
del tronco horrible, convertido en hielo.
Vertido Baco, el fuerte arnés afea
los vasos y la mesa derribada,
duermen los guardas, que tan mal emplea;
y sobre la muralla, coronada
del pueblo de Israel, la casta hebrea
con la cabeza resplandece armada.