viernes, 24 de marzo de 2017

JOSÉ JOAQUÍN DE MORA


Hermosa fuente que al vecino río
sonora envías tu cristal undoso,
 y tú, blanda cual sueño venturoso,
yerba empapada en matinal rocío:
Augusta soledad del bosque umbrío
que da y protege el álamo frondoso,
amparad de verano riguroso
al inocente y fiel rebaño mío.
Que ya el suelo feraz de la campiña
selló Julio con planta abrasadora
 y su verdura a marchitar empieza;
y alegre ve la pampanosa viña
en sus yemas la savia bienhechora
nuncio feliz de la otoñal riqueza.

jueves, 16 de marzo de 2017

GIGGOLO STAR


jueves, 9 de marzo de 2017

PEDRO CALDERON DE LA BARCA

Éstas que fueron pompa y alegría
despertando al albor de la mañana,
 a la tarde serán lástima vana
durmiendo en brazos de la noche fría.
Este matiz que al cielo desafía,
iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡Tanto se emprende en término de un día!
A florecer las rosas madrugaron,
  y para envejecerse florecieron:
Cuna y sepulcro en un botón hallaron.
Tales los hombres sus fortunas vieron:
En un día nacieron y expiraron;
que pasados los siglos, horas fueron

viernes, 3 de marzo de 2017

viernes, 24 de febrero de 2017

FRANCISCO DE QUEVEDO


Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados;
  y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
  y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

viernes, 17 de febrero de 2017

viernes, 10 de febrero de 2017

FRANCISCO DE QUEVEDO


Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrer día,
 y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.

Si agradable descanso, paz serena,
la muerte en traje de dolor envía,
señas da su desdén de cortesía:
Más tiene de caricia que de pena.
¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar piadosa viene
espíritu en miserias añudado?
Llegue rogada, pues mi bien previene;
hálleme agradecido, no asustado;
mi vida acabe y mi vivir ordene.

jueves, 2 de febrero de 2017

viernes, 27 de enero de 2017

FRANCISCO DE QUEVEDO


Faltar pudo su patria al grande Osuna,
pero no a su defensa sus hazañas;
diéronle muerte y cárcel las Españas,
de quien él hizo esclava la fortuna.
Lloraron sus envidias una a una
con las propias naciones las extrañas;
su tumba son de Flandes las campañas,
  y su epitafio la sangrienta luna.
En sus exequias encendió el Vesubio
Parténope, y Trinacria al Mongibelo;
el llanto militar creció en diluvio.
Diole el mejor lugar Marte en su cielo;
La Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio
murmuran con dolor su desconsuelo.

jueves, 19 de enero de 2017

viernes, 13 de enero de 2017

LUIS DE GONGORA


La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
 y ayer por casar,
viendo que sus ojos
 a la guerra van,
 a su madre dice
que escucha su mal:
Dejadme llorar
Orillas del mar.

Pues me disteis, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el penar,
 y me cautivasteis
de quien hoy se va
 y lleva las llaves
de mi libertad,
Dejadme llorar
Orillas del mar.

En llorar conviertan
mis ojos de hoy más
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar
yéndose a la guerra
quien era mi paz.
Dejadme llorar
Orillas del mar.

No me pongáis freno
ni queráis culpar;
que lo uno es justo,
lo otro por demás.
si me queréis bien
no me hagáis mal;
harto peor fuera
morir y callar.
Dejadme llorar
Orillas del mar.

Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
 y no dará voces
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?
Dejadme llorar
Orillas del mar.

Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad
después que en mi lecho
sobra la mitad.
Dejadme llorar
Orillas del mar.

jueves, 5 de enero de 2017

viernes, 30 de diciembre de 2016

LUIS DE GONGORA


Ande yo caliente,
y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
 y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
 y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados
como píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
  y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
de plata y nieve el enero
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas.
Y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente,
  y ríase la gente.
Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
  y ríase la gente.
Pase a media noche el mar,
  y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama;
que yo más quiero pasar
de Yepes a Madrigar
la regalada corriente,
  y ríase la gente.
Pues Amor es tan cruel
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tishe un pastel,
  y la espada sea mi diente,
  y ríase la gente.

viernes, 23 de diciembre de 2016

viernes, 16 de diciembre de 2016

LOPE DE VEGA


Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto,
 y la piedad de vuestro pecho admiro.

Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto;
que, arrepentido de ofenderos tanto,
con ansias temo y con dolor suspiro.
Volved los ojos a mirarme humanos;
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos.
No sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
vos le dejéis de las divinas vuestras.

viernes, 9 de diciembre de 2016

viernes, 2 de diciembre de 2016

LOPE DE VEGA


Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado dese leño
en que tiendes los brazos poderosos;
vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
 y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;
espera pues, y escucha mis cuidados;
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

viernes, 25 de noviembre de 2016