
jueves, 30 de julio de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
BALTASAR DE ALCAZAR
A una mujer escuálida
Yace en esta losa dura
una mujer tan delgada
que en la vaina de una espada
se trajo a la sepultura.
Aquí el huésped notifique
dura punta o polvo leve,
que al pasar no se la lleve,
o al pisarla, no se pique
viernes, 24 de julio de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
MANUEL MACHADO
ARS MORIENDI
Morir es. Una flor hay en el sueño
que al despertar ya no está en nuestras manos
de aromas y colores umposibles.
Y un día sin aurora la cortamos.
Dichoso es el que olvida
el porqué del viaje,
y en la estrella, en la flor, en el celaje,
deja su alma prendida.
Y yo había dicho: ¡Vive!
Es decir: ama y besa,
escucha, mira, toca,
embriágate y sueña.
Y ahora suspiro: ¡Muere!
Es decir: calla, ciega,
abstente, para, olvida,
resígnate y espera.
Lleno estoy de sospechas de verdades
que no me sirven ya para la vida,
pero que me preparan dulcemente
a bien morir.
El cuerpo joven, pero el alma helada,
sé que voy a morir, porque no amo
ya nada.
Morir es. Una flor hay en el sueño
que al despertar ya no está en nuestras manos
de aromas y colores umposibles.
Y un día sin aurora la cortamos.
Dichoso es el que olvida
el porqué del viaje,
y en la estrella, en la flor, en el celaje,
deja su alma prendida.
Y yo había dicho: ¡Vive!
Es decir: ama y besa,
escucha, mira, toca,
embriágate y sueña.
Y ahora suspiro: ¡Muere!
Es decir: calla, ciega,
abstente, para, olvida,
resígnate y espera.
Lleno estoy de sospechas de verdades
que no me sirven ya para la vida,
pero que me preparan dulcemente
a bien morir.
El cuerpo joven, pero el alma helada,
sé que voy a morir, porque no amo
ya nada.
martes, 21 de julio de 2009
jueves, 16 de julio de 2009
FRANCISCO DE QUEVEDO
Las leyes con que juzgas, ¡oh Batino!,
menos bien las estudias que las vendes;
lo que te compran solamente entiendes;
más que Jasón te agrada el Vellocino.
El humano derecho y el divino,
cuando los interpretas, los ofendes,
y al compás que la encoges o la extiendes,
tu mano para el fallo se previno.
No sabes escuchar ruegos baratos,
y sólo quien te da te quita dudas;
no te gobiernan textos, sino tratos.
Pues que de intento y de interés no mudas,
o lávate las manos con Pilatos,
o, con la bolsa, ahórcate con Judas.
menos bien las estudias que las vendes;
lo que te compran solamente entiendes;
más que Jasón te agrada el Vellocino.
El humano derecho y el divino,
cuando los interpretas, los ofendes,
y al compás que la encoges o la extiendes,
tu mano para el fallo se previno.
No sabes escuchar ruegos baratos,
y sólo quien te da te quita dudas;
no te gobiernan textos, sino tratos.
Pues que de intento y de interés no mudas,
o lávate las manos con Pilatos,
o, con la bolsa, ahórcate con Judas.
martes, 14 de julio de 2009
lunes, 13 de julio de 2009
MANUEL MACHADO
DOLIENTES MADRIGALES
Por una de esas raras reflexiones
de la luz, que los físicos
explicarán llenando
de fórmulas un libro.
Mirándome las manos,
como hacen los enfermos de continuo,
veo en la faceta de un diamante, en una
faceta del diamante de mi anillo,
reflejarse tu cara, mientras piensas
que divago o medito,
o sueño. He descubierto
por azar este medio tan sencillo
de verte y ver tu corazón, que es otro
diamante puro y limpio.
Cuando me muera, déjame
en el dedo este anillo.
Estoy muy mal. Sonrío
porque el desprecio del dolor me asiste,
porque aún miro lo bello en torno mío,
y por lo triste que es el estar triste.
Pero ya la fontana
del sentimiento mana
tan lenta y silenciosa, que su canto,
sonoro otrora como risa, es llanto.
Por una de esas raras reflexiones
de la luz, que los físicos
explicarán llenando
de fórmulas un libro.
Mirándome las manos,
como hacen los enfermos de continuo,
veo en la faceta de un diamante, en una
faceta del diamante de mi anillo,
reflejarse tu cara, mientras piensas
que divago o medito,
o sueño. He descubierto
por azar este medio tan sencillo
de verte y ver tu corazón, que es otro
diamante puro y limpio.
Cuando me muera, déjame
en el dedo este anillo.
Estoy muy mal. Sonrío
porque el desprecio del dolor me asiste,
porque aún miro lo bello en torno mío,
y por lo triste que es el estar triste.
Pero ya la fontana
del sentimiento mana
tan lenta y silenciosa, que su canto,
sonoro otrora como risa, es llanto.
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