
martes, 29 de abril de 2008
FRANCISCO DE QUEVEDO
A UNA NARIZ
Érase un hombre a una nariz pegado;
érase una nariz superlativa;
érase una nariz sayón y escriba;
érase un pez espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado;
érase una alquitara pensativa;
érase un elefante boca arriba;
era Ovidio Nasón más naridado.
Érase el espolón de una galera;
érase una piramíde de Egipto;
las doce tribus de narices era.
Era un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz ta fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
Érase un hombre a una nariz pegado;
érase una nariz superlativa;
érase una nariz sayón y escriba;
érase un pez espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado;
érase una alquitara pensativa;
érase un elefante boca arriba;
era Ovidio Nasón más naridado.
Érase el espolón de una galera;
érase una piramíde de Egipto;
las doce tribus de narices era.
Era un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz ta fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
jueves, 24 de abril de 2008
MANUEL MACHADO
LA COPLA ANDALUZA
Del placer , que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canción, que recoge
la noche morena.
La noche sultana,
la noche andaluza,
que estremece la tierra y la carne
de aroma y lujuria.
Bajo el plenilunio,
como lagrimones,
como goterones, sus cálidas notas
llueven los bordones.
Son melancolía
sonora, son ayes,
de las otras cuerdas, heridas, punzadas,
las notas vibrantes.
Y en el aire, húmedo
de aroma y lujuria,
levanta su vuelo -paloma rafeña-
la copla andaluza.
Dios de ojos negros
y de rojos labios,
de venganza, de olvido, de ausencia,
de amor y de engaño...
Y de desengaño.
De males y bienes,
de esperanza, de celos..., de cosas
de hombres y mujeres.
Y brota en los labios
soberbia y sencilla,
como brotan el agua en la fuente,
la sangre en la herida.
Y allá va en la noche,
paloma rafeña,
a decir la verdad a lo lejos,
triste, clara y bella.
Del placer, que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canción que recoge
la noche morena.
Del placer , que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canción, que recoge
la noche morena.
La noche sultana,
la noche andaluza,
que estremece la tierra y la carne
de aroma y lujuria.
Bajo el plenilunio,
como lagrimones,
como goterones, sus cálidas notas
llueven los bordones.
Son melancolía
sonora, son ayes,
de las otras cuerdas, heridas, punzadas,
las notas vibrantes.
Y en el aire, húmedo
de aroma y lujuria,
levanta su vuelo -paloma rafeña-
la copla andaluza.
Dios de ojos negros
y de rojos labios,
de venganza, de olvido, de ausencia,
de amor y de engaño...
Y de desengaño.
De males y bienes,
de esperanza, de celos..., de cosas
de hombres y mujeres.
Y brota en los labios
soberbia y sencilla,
como brotan el agua en la fuente,
la sangre en la herida.
Y allá va en la noche,
paloma rafeña,
a decir la verdad a lo lejos,
triste, clara y bella.
Del placer, que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canción que recoge
la noche morena.
domingo, 13 de abril de 2008
ANGEL GONZALEZ
CUMPLEAÑOS
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
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