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Faltar pudo su patria al grande Osuna, pero no a su defensa sus hazañas; diéronle muerte y cárcel las Españas, de quien él hizo esclava la fortuna. Lloraron sus envidias una a una con las propias naciones las extrañas; su tumba son de Flandes las campañas, y su epitafio la sangrienta luna. En sus exequias encendió el Vesubio Parténope, y Trinacria al Mongibelo; el llanto militar creció en diluvio. Diole el mejor lugar Marte en su cielo; La Mosa, el Rhin, el Tajo y el Danubio murmuran con dolor su desconsuelo. |
viernes, 27 de enero de 2017
FRANCISCO DE QUEVEDO
jueves, 19 de enero de 2017
viernes, 13 de enero de 2017
LUIS DE GONGORA
La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice
que escucha su mal:
Dejadme llorar
Orillas del mar.
Pues me disteis, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el penar,
y me cautivasteis
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad,
Dejadme llorar
Orillas del mar.
En llorar conviertan
mis ojos de hoy más
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar
yéndose a la guerra
quien era mi paz.
Dejadme llorar
Orillas del mar.
No me pongáis freno
ni queráis culpar;
que lo uno es justo,
lo otro por demás.
si me queréis bien
no me hagáis mal;
harto peor fuera
morir y callar.
Dejadme llorar
Orillas del mar.
Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
y no dará voces
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?
Dejadme llorar
Orillas del mar.
Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad
después que en mi lecho
sobra la mitad.
Dejadme llorar
Orillas del mar.
jueves, 5 de enero de 2017
viernes, 30 de diciembre de 2016
LUIS DE GONGORA
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Ande yo caliente, y ríase la gente. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno, y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente, y ríase la gente. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como píldoras dorados; que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas. Y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente, y ríase la gente. Busque muy en hora buena el mercader nuevos soles; yo conchas y caracoles entre la menuda arena, escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente, y ríase la gente. Pase a media noche el mar, y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama; que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente, y ríase la gente. Pues Amor es tan cruel que de Píramo y su amada hace tálamo una espada, do se junten ella y él, sea mi Tishe un pastel, y la espada sea mi diente, y ríase la gente. |
viernes, 23 de diciembre de 2016
viernes, 16 de diciembre de 2016
LOPE DE VEGA
Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto,
y la piedad de vuestro pecho admiro.
Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto;
que, arrepentido de ofenderos tanto,
con ansias temo y con dolor suspiro.
Volved los ojos a mirarme humanos;
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos.
No sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
vos le dejéis de las divinas vuestras.
viernes, 9 de diciembre de 2016
viernes, 2 de diciembre de 2016
LOPE DE VEGA
| Pastor, que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño; tú, que hiciste cayado dese leño en que tiendes los brazos poderosos; vuelve los ojos a mi fe piadosos, pues te confieso por mi amor y dueño, y la palabra de seguirte empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. Oye, Pastor que por amores mueres, no te espante el rigor de mis pecados, pues tan amigo de rendidos eres; espera pues, y escucha mis cuidados; pero ¿cómo te digo que me esperes, si estás para esperar los pies clavados? |
viernes, 25 de noviembre de 2016
sábado, 19 de noviembre de 2016
LOPE DE VEGA
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¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno a oscuras? ¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma, asómate ahora a la ventana; verás con cuánto amor llamar porfía!» Y ¡cuántas, hermosura soberana, «mañana le abriremos», respondía, para lo mismo responder mañana! |
sábado, 12 de noviembre de 2016
viernes, 4 de noviembre de 2016
LOPE DE VEGA
SONETO
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Suelta mi manso, mayoral extraño, pues otro tienes tú de igual decoro: suelta la prenda que en el alma adoro, perdida por tu bien y por mi daño. Ponle su esquila de labrado estaño, y no le engañen tus collares de oro: toma en albricias este blanco toro que a las primeras yerbas cumple un año. Si pides señas, tiene el vellocino pardo, encrespado, y los ojuelos tiene como durmiendo en regalado sueño. Si piensas que no soy su dueño, alcino, suelta, y verásle si a mi choza viene; que aun tienen sal las manos de su dueño. |
viernes, 28 de octubre de 2016
viernes, 21 de octubre de 2016
LOPE DE VEGA
Cuelga sangriento de la cama al suelo
el hombro diestro del feroz tirano,
que opuesto al muro de Betulia en vano,
despidió contra sí rayos al cielo.
Revuelto con el ansia el rojo velo
del pabellón a la siniestra mano,
descubre el espectáculo inhumano
del tronco horrible, convertido en hielo.
Vertido Baco, el fuerte arnés afea
los vasos y la mesa derribada,
duermen los guardas, que tan mal emplea;
y sobre la muralla, coronada
del pueblo de Israel, la casta hebrea
con la cabeza resplandece armada.
viernes, 14 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA
«Dime, Padre común, pues eres justo,
¿por qué ha de permitir tu providencia
que, arrastrando prisiones la inocencia,
suba el fraude a tribunal augusto?
»¿Quién da fuerzas al brazo que robusto
hace a tus leyes firme resistencia,
y que el celo, que más la reverencia,
gima a los pies del vencedor injusto?
»Vemos que vibran victoriosas palmas
manos inicuas, la virtud gimiendo
de triunfo en el injusto regocijo.»
Esto decía yo, cuando riendo
celestial ninfa apareció, y me dijo:
«¡Ciego! ¿es la tierra el centro de las almas?»
jueves, 29 de septiembre de 2016
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