jueves, 29 de septiembre de 2016
viernes, 23 de septiembre de 2016
LUPERCIO LEONARDO DE ARGENSOLA
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Llevó tras sí los pámpanos octubre, y con las grandes lluvias insolente, no sufre Ibero márgenes ni puente, mas antes los vecinos campos cubre. Moncayo, como suele, ya descubre coronada de nieve la alta frente; y el sol apenas vemos en oriente, cuando la opaca tierra nos lo encubre. Sienten el mar y selvas ya la saña del Aquilón, y encierra su bramido gente en el puerto y gente en la cabaña. Y Fabio, en el umbral de Tais tendido con vergonzosas lágrimas lo baña, debiéndolas al tiempo que ha perdido. |
viernes, 16 de septiembre de 2016
jueves, 8 de septiembre de 2016
LUPERCIO LEONARDO DE ARGENSOLA
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Imagen espantosa de la muerte, sueño cruel, no turbes más mi pecho, mostrándome cortado el nudo estrecho, consuelo solo de mi adversa suerte. Busca de algún tirano el muro fuerte, de jaspe las paredes, de oro el techo, o el rico avaro en el angosto lecho haz que temblando con sudor despierte. El uno vea el popular tumulto romper con furia las herradas puertas, o al sobornado siervo el hierro oculto. El otro sus riquezas, descubiertas con llave falsa o con violento insulto, y déjale al amor sus glorias ciertas. |
jueves, 1 de septiembre de 2016
viernes, 19 de agosto de 2016
FRANCISCO DE RIOJA
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Pura, encendida rosa, Émula de la llama Que sale con el día, ¿Cómo naces tan llena de alegría Si sabes que la edad que te da el cielo Es apenas un breve y veloz vuelo? Y no valdrán las puntas de tu rama Ni tu púrpura hermosa A detener un punto La ejecución del hado presurosa. El mismo cerco alado, Que estoy viendo riente, Ya temo amortiguado, Presto despojo de la llama ardiente. Para las hojas de tu crespo seno Te dio Amor de sus alas blandas plumas, Y oro de su cabello dio a tu frente. ¡Oh fiel imagen suya peregrina! Bañóte en su color sangre divina De la deidad que dieron las espumas; Y esto, purpúrea flor, y esto ¿no pudo Hacer menos violento el rayo agudo? Róbate en una hora, Róbate licencioso su ardimiento, El color y el aliento; Tiendes aun no las alas abrasadas, Y ya vuelan al suelo desmayadas. Tan cerca, tan unida Está al morir tu vida, Que dudo si en sus lágrimas la aurora Mustia tu nacimiento o muerte llora. |
jueves, 14 de julio de 2016
viernes, 8 de julio de 2016
FEDERICO GARCIA LORCA
Yo quiero que el agua se quede sin cauce.
Yo quiero que el viento se quede sin valles.
Yo quiero que el viento se quede sin valles.
Quiero que la noche se quede sin ojos
y mi corazón sin la flor del oro.
y mi corazón sin la flor del oro.
Que los bueyes hablen con las grandes hojas
y que la lombriz se muera de sombra.
Que brillen los dientes de la calavera
y los amarillos inunden la seda.
Puedo ver el duelo de la noche herida
luchando enroscada con el mediodía.
Resisto un ocaso de verde veneno
y los arcos rotos donde sufre el tiempo.
y los arcos rotos donde sufre el tiempo.
Pero no me enseñes tu limpio desnudo
como un negro cactus abierto en los juncos.
como un negro cactus abierto en los juncos.
Déjame en un ansia de oscuros planetas,
¡pero no me enseñes tu cintura fresca!
¡pero no me enseñes tu cintura fresca!
jueves, 30 de junio de 2016
viernes, 24 de junio de 2016
JUAN DE URQUIJO
| Tú, a quien ofrece el apartado polo, Hasta donde su nombre se dilata, Preciosos dones de luciente plata, Que envidia el rico Tajo y el Pactolo; Para cuya corona, como a solo Rey de los ríos, entreteje y ata Palas su oliva con la rama ingrata Que contempla en tus márgenes Apolo; Claro Guadalquivir, si impetuoso Con crespas ondas y mayor corriente Cubrieres nuestros campos mal seguros, De la mejor ciudad, por quien famoso Alzas igual al mar la altiva frente, Respeta humilde los antiguos muros. |
viernes, 17 de junio de 2016
viernes, 10 de junio de 2016
ANONIMO
No me mueve, mi Dios, para quererte
El cielo que me tienes prometido,
Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
Clavado en una cruz y escarnecido;
Muéveme ver tu cuerpo tan herido;
Muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera,
Que aunque no hubiera cielo, yo te amara.
Y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera;
Pues aunque lo que espero no esperara,
Lo mismo que te quiero te quisiera.
jueves, 2 de junio de 2016
jueves, 26 de mayo de 2016
GUTIERRE DE CETINA
MADRIGAL
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Ojos claros, serenos, si de un dulce mirar sois alabados, ¿por qué, si me miráis, miráis airados? Si cuando más piadosos, más bellos parecéis a aquel que os mira, no me miréis con ira, porque no parezcáis menos hermosos. ¡Ay tormentos rabiosos! ojos claros, serenos, ya que así me miráis, miradme al menos |
jueves, 19 de mayo de 2016
jueves, 12 de mayo de 2016
ANTONIO MACHADO
CANCION DE DESPEDIDA
Como se marcha el buen amigo,
y el melancólico bordón
pulsa Recuero en su guitarra,
cantad conmigo esta canción:
¡Torres de Segovia,
cigüeñas al sol!
Eduardo va de camino
por esos campos de Dios.
En los centenos amapolas,
en los zarrales blanca flor.
Verdad que el agua del Eresma
nos va lamiendo el corazón
y que al festín de mariposas
acude el negro abejarrón;
mas a la clara despedida
no le pongáis más que un bemol.
Y en esta tarde de verano
cantad a plena voz:
¡Torres de Segovia.....!
Como se marcha el buen amigo,
y el melancólico bordón
pulsa Recuero en su guitarra,
cantad conmigo esta canción:
¡Torres de Segovia,
cigüeñas al sol!
Eduardo va de camino
por esos campos de Dios.
En los centenos amapolas,
en los zarrales blanca flor.
Verdad que el agua del Eresma
nos va lamiendo el corazón
y que al festín de mariposas
acude el negro abejarrón;
mas a la clara despedida
no le pongáis más que un bemol.
Y en esta tarde de verano
cantad a plena voz:
¡Torres de Segovia.....!
jueves, 5 de mayo de 2016
viernes, 29 de abril de 2016
ANTONIO MACHADO
SOL DE INVIERNO
Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
¡El sol, esta hermosura
de sol!. Los niños juegan.
El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.
Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
¡El sol, esta hermosura
de sol!. Los niños juegan.
El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.
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