viernes, 25 de mayo de 2012
viernes, 18 de mayo de 2012
ANTONIO MACHADO
A la vera del camino
hay una fuente de piedra,
y un cantarillo de barro
-gluglú- que nadie se lleva.
Adivina, adivinanza,
qué quieren decir la fuente,
el cantarillo y el agua.
Pero yo he visto beber
hasta en los charcos del suelo.
Caprichos tiene la sed.
Sólo quede un símbolo:
quod elixum est ne asato.
No aséis lo que está cocido.
Canta, canta, canta,
junto a su tomate,
el grillo en su jaula.
Despacito y buena letra:
el hacer las cosas bien
importa más que el hacerlas.
Sin embargo.
¡Ah!, sin embargo,
importa avivar los remos,
dijo el caracol al galgo.
¡Y a hay hombres activos!
soñaba la charca
con sus mosquitos.
¡Oh calavera vacía!
¡Y pensar que todo era
dentro de ti, calavera!,
otro Pandolfo decía.
hay una fuente de piedra,
y un cantarillo de barro
-gluglú- que nadie se lleva.
Adivina, adivinanza,
qué quieren decir la fuente,
el cantarillo y el agua.
Pero yo he visto beber
hasta en los charcos del suelo.
Caprichos tiene la sed.
Sólo quede un símbolo:
quod elixum est ne asato.
No aséis lo que está cocido.
Canta, canta, canta,
junto a su tomate,
el grillo en su jaula.
Despacito y buena letra:
el hacer las cosas bien
importa más que el hacerlas.
Sin embargo.
¡Ah!, sin embargo,
importa avivar los remos,
dijo el caracol al galgo.
¡Y a hay hombres activos!
soñaba la charca
con sus mosquitos.
¡Oh calavera vacía!
¡Y pensar que todo era
dentro de ti, calavera!,
otro Pandolfo decía.
viernes, 11 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
ANTONIO MACHADO
En el viejo caserío
-¡oh anchas torres con cigüeñas!-
enmudece el son gregario,
y en el campo solitario
suena el agua entre las peñas.
Como otra vez, mi atención
está del agua cautiva:
pero del agua en la viva
roca de mi corazón.
¿Sabes, cuando el agua suena,
si es agua de cumbre o valle,
de plaza, jardín o huerta?
Encuentro lo que no busco:
las hojas del toronjil
huelen a limón maduro.
Nunca traces tu frontera,
ni cuides de tu perfil;
todo eso es cosa de fuera.
Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.
Si vino la primavera,
volad a las flores;
no chupéis cera.
En mi soledad
he visto cosas muy claras,
que no son verdad.
Buena es el agua y la sed;
buena es la sombra y el sol;
la miel de flor de romero,
la miel de campo sin flor.
-¡oh anchas torres con cigüeñas!-
enmudece el son gregario,
y en el campo solitario
suena el agua entre las peñas.
Como otra vez, mi atención
está del agua cautiva:
pero del agua en la viva
roca de mi corazón.
¿Sabes, cuando el agua suena,
si es agua de cumbre o valle,
de plaza, jardín o huerta?
Encuentro lo que no busco:
las hojas del toronjil
huelen a limón maduro.
Nunca traces tu frontera,
ni cuides de tu perfil;
todo eso es cosa de fuera.
Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.
Si vino la primavera,
volad a las flores;
no chupéis cera.
En mi soledad
he visto cosas muy claras,
que no son verdad.
Buena es el agua y la sed;
buena es la sombra y el sol;
la miel de flor de romero,
la miel de campo sin flor.
viernes, 27 de abril de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
ANTONIO MACHADO
El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.
Para dialogar,
preguntad primero;
después, escuchad.
Todo narcisismo
es un vicio feo,
y ya viejo vicio.
Mas busca en tu espejo al otro,
al otro que va contigo.
Entre el vivir y el soñar
hay una tercera cosa.
adivínala.
Ese tu Narciso
ya no te ve en el espejo
porque es el espejo mismo.
¿Siglo nuevo? ¿Todavía
llamea la misma fragua?
¿Corre todavía el agua
por el cauce que tenía?
Hoy es siempre todavía.
Sol en Aries. Mi ventana
está abierta al aire frío.
¡Oh rumor de agua lejana!
La tarde despierta al río.
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.
Para dialogar,
preguntad primero;
después, escuchad.
Todo narcisismo
es un vicio feo,
y ya viejo vicio.
Mas busca en tu espejo al otro,
al otro que va contigo.
Entre el vivir y el soñar
hay una tercera cosa.
adivínala.
Ese tu Narciso
ya no te ve en el espejo
porque es el espejo mismo.
¿Siglo nuevo? ¿Todavía
llamea la misma fragua?
¿Corre todavía el agua
por el cauce que tenía?
Hoy es siempre todavía.
Sol en Aries. Mi ventana
está abierta al aire frío.
¡Oh rumor de agua lejana!
La tarde despierta al río.
viernes, 13 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
ANTONIO MACHADO
Molinero es mi amante,
tiene un molino
bajo los pinos verdes,
cerca de río.
Niñas, cantad:
Por las tierras de Soria
yo quisiera pasar.
Por las tierras de Soria
va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina
sobre un alcor!
Para la siesta,
si yo fuera una encina
sombra le diera.
Colmenero es mi amante,
y, en su abejar,
abejicas de oro
vienen y van.
De tu colmena,
colmenero del alma,
yo colmenera.
En las sierras de Soria,
azul y nieve,
leñador es mi amante
de pinos verdes.
¡Quién fuera el águila
para ver a mi dueño
cortando ramas!
Hortelano es mi amante,
tiene su huerto,
en la tierra de Soria,
cerca del Duero.
¡Linda hortelana!
Llevaré saya verde,
monjil de grana.
A la orilla del Duero,
lindas peonzas,
bailad, coloraditas
como amapolas.
¡Ay, garabí!
Bailad, suene la flauta
y el tamboril.
tiene un molino
bajo los pinos verdes,
cerca de río.
Niñas, cantad:
Por las tierras de Soria
yo quisiera pasar.
Por las tierras de Soria
va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina
sobre un alcor!
Para la siesta,
si yo fuera una encina
sombra le diera.
Colmenero es mi amante,
y, en su abejar,
abejicas de oro
vienen y van.
De tu colmena,
colmenero del alma,
yo colmenera.
En las sierras de Soria,
azul y nieve,
leñador es mi amante
de pinos verdes.
¡Quién fuera el águila
para ver a mi dueño
cortando ramas!
Hortelano es mi amante,
tiene su huerto,
en la tierra de Soria,
cerca del Duero.
¡Linda hortelana!
Llevaré saya verde,
monjil de grana.
A la orilla del Duero,
lindas peonzas,
bailad, coloraditas
como amapolas.
¡Ay, garabí!
Bailad, suene la flauta
y el tamboril.
jueves, 29 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
ANTONIO MACHADO
Contigo en Valonsadero,
fiesta de San Juan,
mañana en la Pampa,
del otro lado del mar.
Guárdame la fe,
que yo volveré.
Mañana seré pampero,
y se me irá el corazón
a orillas del Alto Duero.
Mientras danzáis en corro,
niñas, cantad:
Ya están los prados verdes,
ya vino Abril galán.
A la orilla del río,
por el negro encinar,
sus abarcas de plata
hemos visto brillar.
Ya están los prados verdes
ya vino Abril galán.
fiesta de San Juan,
mañana en la Pampa,
del otro lado del mar.
Guárdame la fe,
que yo volveré.
Mañana seré pampero,
y se me irá el corazón
a orillas del Alto Duero.
Mientras danzáis en corro,
niñas, cantad:
Ya están los prados verdes,
ya vino Abril galán.
A la orilla del río,
por el negro encinar,
sus abarcas de plata
hemos visto brillar.
Ya están los prados verdes
ya vino Abril galán.
viernes, 16 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
ANTONIO MACHADO
Hay fiesta en el prado verde
-pífano y tambor-.
Con su cayado florido
y abarcas de oro vino un pastor.
Del monte bajé,
sólo por bailar con ella;
al monte me tornaré.
En los árboles del huerto
hay un ruiseñor;
canta de noche y de día,
canta a la luna y al sol.
Ronco de cantar:
al huerto vendrá la niña
y una rosa cortará.
Entre la negras encinas
hay una fuente de piedra,
y un cantarillo de barro
que nunca se llena.
Por el encinar.
con la blanca luna,
ella volverá.
-pífano y tambor-.
Con su cayado florido
y abarcas de oro vino un pastor.
Del monte bajé,
sólo por bailar con ella;
al monte me tornaré.
En los árboles del huerto
hay un ruiseñor;
canta de noche y de día,
canta a la luna y al sol.
Ronco de cantar:
al huerto vendrá la niña
y una rosa cortará.
Entre la negras encinas
hay una fuente de piedra,
y un cantarillo de barro
que nunca se llena.
Por el encinar.
con la blanca luna,
ella volverá.
viernes, 2 de marzo de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
ANTONIO MACHADO
La fuente y las cuatro
acacias en flor
de la plazoleta.
Ya no quema el sol.
¡Tardecita alegre!
Canta, ruiseñor.
Es la misma hora
de mi corazón.
¡Blanca hospedería,
celda de viajero,
con la sombra mía!
El acuducto romano
-canta una voz de mi tierra-
y el querer que no tenemos,
chiquilla, ¡vaya firmeza!
A las palabras de amor
les sienta bien su poquito
de exageración.
En Santo Domingo,
la misa mayor.
Aunque me decían
hereje y masón,
rezando contigo,
¡cuánta devoción!
acacias en flor
de la plazoleta.
Ya no quema el sol.
¡Tardecita alegre!
Canta, ruiseñor.
Es la misma hora
de mi corazón.
¡Blanca hospedería,
celda de viajero,
con la sombra mía!
El acuducto romano
-canta una voz de mi tierra-
y el querer que no tenemos,
chiquilla, ¡vaya firmeza!
A las palabras de amor
les sienta bien su poquito
de exageración.
En Santo Domingo,
la misa mayor.
Aunque me decían
hereje y masón,
rezando contigo,
¡cuánta devoción!
viernes, 17 de febrero de 2012
viernes, 10 de febrero de 2012
ANTONIO MACHADO
CANCIONES
Junto a la sierra florida,
bulle el ancho mar.
El panal de mis abejas
tiene granitos de sal.
Junto al agua negra.
Olor de mar y jazmines.
Noche malagueña.
La primvera ha venido.
Nadie sabe cómo ha sido.
La primavera ha venido.
¡Aleluyas blancas
de los zarzales floridos!
¡Luna llena, luna llena,
tan oronda, tan redonda
en esta noche serena
de marzo, panal de luz
que labran blancas abejas!
Noche castellana;
la canción se dice,
o, mejor, se calla.
Cuando duerman todos,
saldré a la ventana.
Canta, canta en claro ritmo,
el almendro en verde rama
y el doble sauce del río.
Canta de la parda encina
la rama que el hacha corta
y la flor que nadie mira.
De los perales del huerto
la blanca flor, la rosada
flor del melocotonero.
Y este olor
que arranca el viento mojado
a los habares en flor.
Junto a la sierra florida,
bulle el ancho mar.
El panal de mis abejas
tiene granitos de sal.
Junto al agua negra.
Olor de mar y jazmines.
Noche malagueña.
La primvera ha venido.
Nadie sabe cómo ha sido.
La primavera ha venido.
¡Aleluyas blancas
de los zarzales floridos!
¡Luna llena, luna llena,
tan oronda, tan redonda
en esta noche serena
de marzo, panal de luz
que labran blancas abejas!
Noche castellana;
la canción se dice,
o, mejor, se calla.
Cuando duerman todos,
saldré a la ventana.
Canta, canta en claro ritmo,
el almendro en verde rama
y el doble sauce del río.
Canta de la parda encina
la rama que el hacha corta
y la flor que nadie mira.
De los perales del huerto
la blanca flor, la rosada
flor del melocotonero.
Y este olor
que arranca el viento mojado
a los habares en flor.
viernes, 3 de febrero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
ANTONIO MACHADO
IRIS DE LA NOCHE (A D. Ramón del Valle-Inclán)
Hacia Madrid, una noche,
va el tren por el Guadarrama.
En el cielo, el arco iris
que hacen la luna y el agua.
¡Oh luna de abril, serena,
que empuja las nubes blancas!
La madre lleva a su niño,
dormido, sobre la falda.
Duerme el niño y, todavía,
ve el campo verde que pasa,
y arbolillos soleados,
y mariposas doradas.
La madre, ceño sombrío
entre un ayer y un mañana,
ve unas ascuas mortecinas
y una hornilla con arañas.
Hay un trágico viajero,
que debe ver cosas raras,
y habla solo y, cuando mira,
nos borra con la mirada.
Yo pienso en campos de nieve
y en pinos de otras montañas.
Y tú, Señor, por quien todos
vemos y que ves las almas,
dinos si todos, un día,
hemos de verte la cara.
Hacia Madrid, una noche,
va el tren por el Guadarrama.
En el cielo, el arco iris
que hacen la luna y el agua.
¡Oh luna de abril, serena,
que empuja las nubes blancas!
La madre lleva a su niño,
dormido, sobre la falda.
Duerme el niño y, todavía,
ve el campo verde que pasa,
y arbolillos soleados,
y mariposas doradas.
La madre, ceño sombrío
entre un ayer y un mañana,
ve unas ascuas mortecinas
y una hornilla con arañas.
Hay un trágico viajero,
que debe ver cosas raras,
y habla solo y, cuando mira,
nos borra con la mirada.
Yo pienso en campos de nieve
y en pinos de otras montañas.
Y tú, Señor, por quien todos
vemos y que ves las almas,
dinos si todos, un día,
hemos de verte la cara.
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