viernes, 15 de noviembre de 2013
viernes, 8 de noviembre de 2013
ANTONIO MACHADO
CONSEJOS, COPLAS, APUNTES
Tengo dentro de un herbario
una tarde delicada,
lila, violeta y dorada.
-Caprichos de solitario-.
Y en la página siguiente
una boca sonriente
y unos ojos, los ojos
de Guadalupe,
cuyo color nunca supe.
Grises son
grises son y ya no miran.
Y unos labios que suspiran,
dentro del lírico herbario
-capricho de solitario-
toda una voz estampada
y apagada,
mas sonora
cuando le llega la hora.
Tengo dentro de un herbario
una tarde delicada,
lila, violeta y dorada.
-Caprichos de solitario-.
Y en la página siguiente
una boca sonriente
y unos ojos, los ojos
de Guadalupe,
cuyo color nunca supe.
Grises son
grises son y ya no miran.
Y unos labios que suspiran,
dentro del lírico herbario
-capricho de solitario-
toda una voz estampada
y apagada,
mas sonora
cuando le llega la hora.
viernes, 1 de noviembre de 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
ANTONIO MACHADO
GUERRA DE AMOR
El tiempo que la barba me platea,
cavó mis ojos y agrandó mi frente,
va siendo en mi recuerdo transparente,
y mientras más a fondo, más clarea.
Miedo infantil, amor adolescente,
¡cuánto esta luz de otoño os hermosea!,
¡agrios caminos de la vida fea,
que también os doráis al sol poniente!
¡Cómo en la fuente donde el agua mora
resalta en piedra una leyenda escrita:
el ábaco del tiempo falta un hora!
¡Y cómo aquella ausencia en una cita,
bajo las olmas que noviembre dora,
del fondo de mi historia resucita!
El tiempo que la barba me platea,
cavó mis ojos y agrandó mi frente,
va siendo en mi recuerdo transparente,
y mientras más a fondo, más clarea.
Miedo infantil, amor adolescente,
¡cuánto esta luz de otoño os hermosea!,
¡agrios caminos de la vida fea,
que también os doráis al sol poniente!
¡Cómo en la fuente donde el agua mora
resalta en piedra una leyenda escrita:
el ábaco del tiempo falta un hora!
¡Y cómo aquella ausencia en una cita,
bajo las olmas que noviembre dora,
del fondo de mi historia resucita!
viernes, 18 de octubre de 2013
viernes, 11 de octubre de 2013
ANTONIO MACHADO
ROSA DE FUEGO
Tejidos sois de primavera, amantes,
de tierra y agua y viento y sol tejidos.
La sierra en vuestros pechos jadeantes,
en los ojos los campos florecidos,
pasead vuestra mutua primavera,
y aun bebed sin temor la dulce leche
que os brinda hoy la lúbrica pantera,
antes que, torva, en el camino aceche.
Caminad, cuando el eje del planeta
se vence hacia el solsticio de verano,
verde el almendro y mustia la violeta,
cerca la sed y el hontanar cercano,
hacia la tarde del amor, completa,
con la rosa de fuego en vuestra mano.
Tejidos sois de primavera, amantes,
de tierra y agua y viento y sol tejidos.
La sierra en vuestros pechos jadeantes,
en los ojos los campos florecidos,
pasead vuestra mutua primavera,
y aun bebed sin temor la dulce leche
que os brinda hoy la lúbrica pantera,
antes que, torva, en el camino aceche.
Caminad, cuando el eje del planeta
se vence hacia el solsticio de verano,
verde el almendro y mustia la violeta,
cerca la sed y el hontanar cercano,
hacia la tarde del amor, completa,
con la rosa de fuego en vuestra mano.
viernes, 4 de octubre de 2013
viernes, 27 de septiembre de 2013
ANTONIO MACHADO
PRIMAVERAL
Nubes, sol, prado verede y caserío
en la loma, revueltos. Primavera
puso en el aire de este campo frío
la gracia de sus chopos de ribera.
Los caminos del valle van al río
y allí, junto al agua, amor espera.
¿Por ti se ha puesto el campo ese atavío
de joven, oh invisible compañera?
¿Y ese perfume del hablar al viento?
¿Y esa primera blanca margarita?
¿Tú me acompañas? En mi mano siento
doble latido; el corazón me grita,
que en las sienes me asorda el pensamiento:
eres tú quien florece y resucita.
Nubes, sol, prado verede y caserío
en la loma, revueltos. Primavera
puso en el aire de este campo frío
la gracia de sus chopos de ribera.
Los caminos del valle van al río
y allí, junto al agua, amor espera.
¿Por ti se ha puesto el campo ese atavío
de joven, oh invisible compañera?
¿Y ese perfume del hablar al viento?
¿Y esa primera blanca margarita?
¿Tú me acompañas? En mi mano siento
doble latido; el corazón me grita,
que en las sienes me asorda el pensamiento:
eres tú quien florece y resucita.
viernes, 20 de septiembre de 2013
viernes, 13 de septiembre de 2013
ANTONIO MACHADO
¡Oh, claro, claro, claro!
Amor siemprese hiela.
¡Y en esa Calle Larga
con reja , reja y reja,
cien veces, platicando
con cien galanes ella!
¡Oh, claro, claro, claro!
Amor es calle entera,
con celos, celosías,
canciones a las puertas.
Yo traigo un do de pecho
guardado en la cartera.
¿Qué te parece?
- Guarda.
Hoy cantan las estrellas,
y nada más.
- ¿Nos vamos?
- Tira por esa calleja.
- Pero ¿otra vez empezamos?
Plaza Donde Hila la Vieja.
Tiene esta plaza un relente.
¿Seguimos?
- Aguarda un poco.
Aquí vive un cura loco
por lindo adolescente.
Y aquí pena arrepentido,
oyendo siempre tronar,
y viendo serpentear
el rayo que lo ha fundido.
Calle de la Triste Alcuza.
- Un barrio feo. Gentuza.
¡Alto! Pretil del Valiente.
- Pregunta en el tres.
- ¿Manola?
- Aquí. Pero duerme sola:
está de cuerpo presente.
¡Claro, claro! Y siempre clara,
le dé luna en la cara.
- ¿Rezamos?
- No. Vámonos.
Si la madeja enredamos
con esta fiebre, ¡ por Dios!,
ya nunca la devanamos.
Si, cuatro igual dos y dos.
Amor siemprese hiela.
¡Y en esa Calle Larga
con reja , reja y reja,
cien veces, platicando
con cien galanes ella!
¡Oh, claro, claro, claro!
Amor es calle entera,
con celos, celosías,
canciones a las puertas.
Yo traigo un do de pecho
guardado en la cartera.
¿Qué te parece?
- Guarda.
Hoy cantan las estrellas,
y nada más.
- ¿Nos vamos?
- Tira por esa calleja.
- Pero ¿otra vez empezamos?
Plaza Donde Hila la Vieja.
Tiene esta plaza un relente.
¿Seguimos?
- Aguarda un poco.
Aquí vive un cura loco
por lindo adolescente.
Y aquí pena arrepentido,
oyendo siempre tronar,
y viendo serpentear
el rayo que lo ha fundido.
Calle de la Triste Alcuza.
- Un barrio feo. Gentuza.
¡Alto! Pretil del Valiente.
- Pregunta en el tres.
- ¿Manola?
- Aquí. Pero duerme sola:
está de cuerpo presente.
¡Claro, claro! Y siempre clara,
le dé luna en la cara.
- ¿Rezamos?
- No. Vámonos.
Si la madeja enredamos
con esta fiebre, ¡ por Dios!,
ya nunca la devanamos.
Si, cuatro igual dos y dos.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
viernes, 6 de septiembre de 2013
ANTONIO MACHADO
- Es ella. Triste y severa.
Di, más bien, indiferente
como figura de cera.
- Es ella. Mira y no mira.
- Pon el oído en su pecho
y, luego, dile: respira.
- No alcanzo hasta el mirador.
-Hablale.
- Si tú quisieras.
- Más alto
- Darme esa flor.
¿No me respondes, bien mío?
¡Nada, nada! Cuajadita con el frío
se quedó en la madrugada.
Di, más bien, indiferente
como figura de cera.
- Es ella. Mira y no mira.
- Pon el oído en su pecho
y, luego, dile: respira.
- No alcanzo hasta el mirador.
-Hablale.
- Si tú quisieras.
- Más alto
- Darme esa flor.
¿No me respondes, bien mío?
¡Nada, nada! Cuajadita con el frío
se quedó en la madrugada.
viernes, 30 de agosto de 2013
viernes, 23 de agosto de 2013
ANTONIO MACHADO
Palacios de mármol, jardín con cipreses,
naranjos redondos y palmas esbeltas.
Vueltas y revueltas,
eses y más eses.
Calle del Recuerdo. Ya otra vez pasamos
por ella. Glorieta de la Blanca Sor.
Puerta de la luna. Por aquí ya entramos.
Calle del Olvido. Pero ¿adónde vamos
por estas malditas andurrias, señor?
- Pronto te cansas, poeta.
Travesía del amor.
Y otra vez la Plazoleta
del Desengaño Mayor.
naranjos redondos y palmas esbeltas.
Vueltas y revueltas,
eses y más eses.
Calle del Recuerdo. Ya otra vez pasamos
por ella. Glorieta de la Blanca Sor.
Puerta de la luna. Por aquí ya entramos.
Calle del Olvido. Pero ¿adónde vamos
por estas malditas andurrias, señor?
- Pronto te cansas, poeta.
Travesía del amor.
Y otra vez la Plazoleta
del Desengaño Mayor.
viernes, 16 de agosto de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
ANTONIO MACHADO
- ¿Tú eres Caronte, el fúnebre barquero?
Esa barba limosa.
- ¿Y tú, bergante?
- Un fúnebre aspirante
de tu negra barcaza a pasajero,
que el lago irrebogable se aproxima.
- Razón?
- La ignoro. Ahorcome un peluquero.
- (Todos pierden memoria en este clima).
- ¿Delito?
- No recuerdo.
- ¿Ida, no más?
- ¿Hay vuelta?
- Sí.
- Pues ida y vuelta, ¡claro!
- Sí, claro, y no tan claro: eso es muy caro.
Aguarda un momentín, y embarcarás.
¡Bajar a los infiernos como el Dante!
¡Llevar por compañero
a un poeta con nombre de lucero!
¡ Y este fulgor violeta en el diamante!
Dejad toda esperanza. Usted, primero.
¡Oh, numca, nunca, nunca! Usted delante.
Esa barba limosa.
- ¿Y tú, bergante?
- Un fúnebre aspirante
de tu negra barcaza a pasajero,
que el lago irrebogable se aproxima.
- Razón?
- La ignoro. Ahorcome un peluquero.
- (Todos pierden memoria en este clima).
- ¿Delito?
- No recuerdo.
- ¿Ida, no más?
- ¿Hay vuelta?
- Sí.
- Pues ida y vuelta, ¡claro!
- Sí, claro, y no tan claro: eso es muy caro.
Aguarda un momentín, y embarcarás.
¡Bajar a los infiernos como el Dante!
¡Llevar por compañero
a un poeta con nombre de lucero!
¡ Y este fulgor violeta en el diamante!
Dejad toda esperanza. Usted, primero.
¡Oh, numca, nunca, nunca! Usted delante.
viernes, 9 de agosto de 2013
viernes, 2 de agosto de 2013
ANTONIO MACHADO
¡Qué fácil es volar, qué fácil es!
Todo consiste en no dejar que el suelo
se acerque a nuestros pies.
Valiente hazaña, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!
¡Volar sin alas donde todo es cielo!
anota este jocundo
pensamiento: Parar, parar el mundo
entre las puntas de los pies,
y luego darle cuerda al revés,
para verlo girar en el vacío,
coloradito y frío,
y callado -no hay música sin viento-.
¡Claro, claro! ¡Poeta y cornetín
son de tan corto aliento!
Sólo el silencio y Dios cantan sin fin.
Pero caer de cabeza,
en esta noche sin luna
en medio de esta maleza,
junto a la negra laguna.
Todo consiste en no dejar que el suelo
se acerque a nuestros pies.
Valiente hazaña, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!
¡Volar sin alas donde todo es cielo!
anota este jocundo
pensamiento: Parar, parar el mundo
entre las puntas de los pies,
y luego darle cuerda al revés,
para verlo girar en el vacío,
coloradito y frío,
y callado -no hay música sin viento-.
¡Claro, claro! ¡Poeta y cornetín
son de tan corto aliento!
Sólo el silencio y Dios cantan sin fin.
Pero caer de cabeza,
en esta noche sin luna
en medio de esta maleza,
junto a la negra laguna.
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