viernes, 30 de agosto de 2013
viernes, 23 de agosto de 2013
ANTONIO MACHADO
Palacios de mármol, jardín con cipreses,
naranjos redondos y palmas esbeltas.
Vueltas y revueltas,
eses y más eses.
Calle del Recuerdo. Ya otra vez pasamos
por ella. Glorieta de la Blanca Sor.
Puerta de la luna. Por aquí ya entramos.
Calle del Olvido. Pero ¿adónde vamos
por estas malditas andurrias, señor?
- Pronto te cansas, poeta.
Travesía del amor.
Y otra vez la Plazoleta
del Desengaño Mayor.
naranjos redondos y palmas esbeltas.
Vueltas y revueltas,
eses y más eses.
Calle del Recuerdo. Ya otra vez pasamos
por ella. Glorieta de la Blanca Sor.
Puerta de la luna. Por aquí ya entramos.
Calle del Olvido. Pero ¿adónde vamos
por estas malditas andurrias, señor?
- Pronto te cansas, poeta.
Travesía del amor.
Y otra vez la Plazoleta
del Desengaño Mayor.
viernes, 16 de agosto de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
ANTONIO MACHADO
- ¿Tú eres Caronte, el fúnebre barquero?
Esa barba limosa.
- ¿Y tú, bergante?
- Un fúnebre aspirante
de tu negra barcaza a pasajero,
que el lago irrebogable se aproxima.
- Razón?
- La ignoro. Ahorcome un peluquero.
- (Todos pierden memoria en este clima).
- ¿Delito?
- No recuerdo.
- ¿Ida, no más?
- ¿Hay vuelta?
- Sí.
- Pues ida y vuelta, ¡claro!
- Sí, claro, y no tan claro: eso es muy caro.
Aguarda un momentín, y embarcarás.
¡Bajar a los infiernos como el Dante!
¡Llevar por compañero
a un poeta con nombre de lucero!
¡ Y este fulgor violeta en el diamante!
Dejad toda esperanza. Usted, primero.
¡Oh, numca, nunca, nunca! Usted delante.
Esa barba limosa.
- ¿Y tú, bergante?
- Un fúnebre aspirante
de tu negra barcaza a pasajero,
que el lago irrebogable se aproxima.
- Razón?
- La ignoro. Ahorcome un peluquero.
- (Todos pierden memoria en este clima).
- ¿Delito?
- No recuerdo.
- ¿Ida, no más?
- ¿Hay vuelta?
- Sí.
- Pues ida y vuelta, ¡claro!
- Sí, claro, y no tan claro: eso es muy caro.
Aguarda un momentín, y embarcarás.
¡Bajar a los infiernos como el Dante!
¡Llevar por compañero
a un poeta con nombre de lucero!
¡ Y este fulgor violeta en el diamante!
Dejad toda esperanza. Usted, primero.
¡Oh, numca, nunca, nunca! Usted delante.
viernes, 9 de agosto de 2013
viernes, 2 de agosto de 2013
ANTONIO MACHADO
¡Qué fácil es volar, qué fácil es!
Todo consiste en no dejar que el suelo
se acerque a nuestros pies.
Valiente hazaña, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!
¡Volar sin alas donde todo es cielo!
anota este jocundo
pensamiento: Parar, parar el mundo
entre las puntas de los pies,
y luego darle cuerda al revés,
para verlo girar en el vacío,
coloradito y frío,
y callado -no hay música sin viento-.
¡Claro, claro! ¡Poeta y cornetín
son de tan corto aliento!
Sólo el silencio y Dios cantan sin fin.
Pero caer de cabeza,
en esta noche sin luna
en medio de esta maleza,
junto a la negra laguna.
Todo consiste en no dejar que el suelo
se acerque a nuestros pies.
Valiente hazaña, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!, ¡el vuelo!
¡Volar sin alas donde todo es cielo!
anota este jocundo
pensamiento: Parar, parar el mundo
entre las puntas de los pies,
y luego darle cuerda al revés,
para verlo girar en el vacío,
coloradito y frío,
y callado -no hay música sin viento-.
¡Claro, claro! ¡Poeta y cornetín
son de tan corto aliento!
Sólo el silencio y Dios cantan sin fin.
Pero caer de cabeza,
en esta noche sin luna
en medio de esta maleza,
junto a la negra laguna.
viernes, 26 de julio de 2013
viernes, 19 de julio de 2013
ANTONIO MACHADO
Con esta bendita fiebre
la luna empieza a tocar
su pandereta; y danzar
quiere, a la luna, la liebre.
De encinar en encinar
saltan la alondra y el día.
En la mañana serena
hay un latir de jauría,
que por los montes resuena.
Duerme. ¡Alegría! ¡Alegría!
Junto al agua fría,
en la senda clara,
sombra dará algún día
ese arbolillo en que nadie repara.
Un fuste blanco y cuatro verdes hojas
que, por abril, le cuelga primavera,
y arrastra el viento de noviembre, rojas.
Su fruto, sólo un niño lo mordiera.
Su flor, nadie la vio. ¿Cuándo florece?
Ese arbolillo crece
no más que para el ave de una cita,
que es alma - canto y plumas - de un instante,
un pajarillo azul y petulante
que a la hora de la tarde lo visita.
la luna empieza a tocar
su pandereta; y danzar
quiere, a la luna, la liebre.
De encinar en encinar
saltan la alondra y el día.
En la mañana serena
hay un latir de jauría,
que por los montes resuena.
Duerme. ¡Alegría! ¡Alegría!
Junto al agua fría,
en la senda clara,
sombra dará algún día
ese arbolillo en que nadie repara.
Un fuste blanco y cuatro verdes hojas
que, por abril, le cuelga primavera,
y arrastra el viento de noviembre, rojas.
Su fruto, sólo un niño lo mordiera.
Su flor, nadie la vio. ¿Cuándo florece?
Ese arbolillo crece
no más que para el ave de una cita,
que es alma - canto y plumas - de un instante,
un pajarillo azul y petulante
que a la hora de la tarde lo visita.
viernes, 12 de julio de 2013
viernes, 28 de junio de 2013
ANTONIO MACHADO
¡Oh, claro, claro, claro!
Se da trato de cuerda,
que es lo infantil, y el trompo
de música resuena.
Pero la guillotina,
una mañana fresca.
Mejor el palo seco,
y su corbata hecha.
¿Guitarras? No se estilan.
Fagotes y cornetas,
y el gallo de la aurora,
si quiere. ¿La reventa
la hacen los curas? ¡Claro!
¡¡¡ Sambenitón, despierta!!!
Se da trato de cuerda,
que es lo infantil, y el trompo
de música resuena.
Pero la guillotina,
una mañana fresca.
Mejor el palo seco,
y su corbata hecha.
¿Guitarras? No se estilan.
Fagotes y cornetas,
y el gallo de la aurora,
si quiere. ¿La reventa
la hacen los curas? ¡Claro!
¡¡¡ Sambenitón, despierta!!!
viernes, 21 de junio de 2013
viernes, 14 de junio de 2013
ANTONIO MACHADO
¡Qué vozarrón! Remacha
el clavo en la madera.
Con esta fiebre. ¡Chito!
Ya hay público a la puerta.
La solución más linda
del último problema.
Vayan pasando, pasen;
que nadie quede fuera.
-¡Sambenitado, a un lado!
-¿Eso será por mí?
¿Soy yo el sambenitado,
señor verdugo?
Si.
el clavo en la madera.
Con esta fiebre. ¡Chito!
Ya hay público a la puerta.
La solución más linda
del último problema.
Vayan pasando, pasen;
que nadie quede fuera.
-¡Sambenitado, a un lado!
-¿Eso será por mí?
¿Soy yo el sambenitado,
señor verdugo?
Si.
viernes, 7 de junio de 2013
viernes, 31 de mayo de 2013
ANTONIO MACHADO
¡Oh, claro, claro, claro!
Ya están los centinelas
alertos. ¡Y esta fiebre
que todo me lo enreda!
Pero a un hidalgo no
se ahorca; se degüella,
señor verdugo. ¿Duermes?
Masón, masón, despierta.
Nudillos infantiles
y voces de muñecas.
¡Tan-tan! ¿Quién llama, di?
-¿Se ahorca a un inocente
en esta casa?
-Aquí
se ahorcal, simplemente.
Ya están los centinelas
alertos. ¡Y esta fiebre
que todo me lo enreda!
Pero a un hidalgo no
se ahorca; se degüella,
señor verdugo. ¿Duermes?
Masón, masón, despierta.
Nudillos infantiles
y voces de muñecas.
¡Tan-tan! ¿Quién llama, di?
-¿Se ahorca a un inocente
en esta casa?
-Aquí
se ahorcal, simplemente.
viernes, 24 de mayo de 2013
viernes, 17 de mayo de 2013
ANTONIO MACHADO
EN LA DESNUDA TIERRA
Era la tierra desnuda,
y un frío viento, de cara,
con nieve menuda.
Me eché a caminar
por un encinar de sombra:
la sombra de un encinar.
El sol las nubes rompía
con sus trompetas de plata.
La nieve ya no caía.
La vi un momento asomar
en las torres del olvido.
Quise y no pude gritar.
Era la tierra desnuda,
y un frío viento, de cara,
con nieve menuda.
Me eché a caminar
por un encinar de sombra:
la sombra de un encinar.
El sol las nubes rompía
con sus trompetas de plata.
La nieve ya no caía.
La vi un momento asomar
en las torres del olvido.
Quise y no pude gritar.
viernes, 10 de mayo de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
ANTONIO MACHADO
ABEL MARTIN (Los complementarios)
CANCIONERO APÓCRIFO
(Recuerdos de sueño, fiebre y duermevela)
Esta maldita fiebre
que todo me lo enreda,
siempre diciendo: ¡claro!
Dormido estás: despierta.
¡Masón, masón!
Las torres
bailando están en rueda.
Los gorriones pían
bajo la lluvia fresca.
¡Oh, claro, claro, claro!
Dormir es cosa vieja,
y el toro de la noche
bufando está en la puerta.
A tu ventana llego
con una rosa nueva,
con una estrella roja,
y la garganta seca.
¡Oh, claro, claro, claro!
¿Velones? En Lucena.
¿Cuál de las tres? Son una
Lucía, Inés, Carmela;
y el limonero baila
con la encinilla negra.
¡Oh claro, claro, claro!
Dormido estás. Alerta.
Mili, mili, en el viento;
glu-glu, glu-glu, en la arena.
Los tímpanos del alba,
¡qué bien repiquetean!
¡Oh, claro, claro, claro!
CANCIONERO APÓCRIFO
(Recuerdos de sueño, fiebre y duermevela)
Esta maldita fiebre
que todo me lo enreda,
siempre diciendo: ¡claro!
Dormido estás: despierta.
¡Masón, masón!
Las torres
bailando están en rueda.
Los gorriones pían
bajo la lluvia fresca.
¡Oh, claro, claro, claro!
Dormir es cosa vieja,
y el toro de la noche
bufando está en la puerta.
A tu ventana llego
con una rosa nueva,
con una estrella roja,
y la garganta seca.
¡Oh, claro, claro, claro!
¿Velones? En Lucena.
¿Cuál de las tres? Son una
Lucía, Inés, Carmela;
y el limonero baila
con la encinilla negra.
¡Oh claro, claro, claro!
Dormido estás. Alerta.
Mili, mili, en el viento;
glu-glu, glu-glu, en la arena.
Los tímpanos del alba,
¡qué bien repiquetean!
¡Oh, claro, claro, claro!
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