lunes, 9 de noviembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
MANUEL MACHADO
Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro rey Felipe, que Dios guarde,
siempre de negro hasta los pies vestido.
Es pálida su tez, como la tarde.
Cansado el oro de su pelo undoso,
y de sus ojos, el azul, cobarde.
Sobre su augusto pecho generoso
ni joyeles perturban, ni cadenas
en negro terciopelo silencioso.
Y en vez de cetro real, sostiene apenas,
con desmayo galán, un guante de ante
la blanca mano de azuladas venas.
lunes, 2 de noviembre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
MIGUEL DE CERVANTES
¡Desdenes!
¿Y quién aumenta mis duelos?
¡Los celos!
¿Y quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia!
De este modo en mi dolencia
ningún remedio me alcanza,
pues me matan la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
¡Amor!
¿Y quién mi gloria repuna?
¡Fortuna!
¿Y quién consiente mi duelo?
¡El cielo!
De este modo yo recelo
morir de este mal extraño,
pues se aunan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
¡La muerte!
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
¡Mudanza!
Y sus males, ¿quién los cura?
¡Locura!
De este modo no es cordura
querer curar la pasión
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.
lunes, 26 de octubre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
MANUEL MACHADO
Este desconocido es un critiano
de serio porte y negra vestidura,
donde brilla no más la empuñadura
de su admirable estoque toledano.
Severa faz de palidez de lirio
surge de la golilla escarolada,
por la luz interior, iluminada,
de un macilento y religioso cirio.
Aunque sólo de Dios temores sabe,
porque el vitando hervor no le apasione
del mundano placer perecedero,
en un gesto piadoso, y noble, y grave,
la mano abierta sobre el pecho pone,
como una disciplina, el caballero.
lunes, 19 de octubre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
LOPE DE VEGA
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
lunes, 12 de octubre de 2009
viernes, 9 de octubre de 2009
MANUEL MACHADO
(recuerdos de la Real Armería)
Nada más, nunca ví, sobrio y austero,
que una litera de campaña, que era
cel César Carlos Quinto la litera,
Emperador del Universo entero.
Un asiento no más de duro cuero
sobre unas parihuelas de madera.
Por toldo, un negro lienzo, a la manera
del más burdo y humilde carretero.
Mudo ante tan magnífica pobreza,
del verdadero honor hallé el secreto,
de la apariencia en el desdén profundo.
Él no tenía que ostentar grandeza
ni fiar a oropeles el respeto.
A él le bastaba ser dueño del Mundo.
miércoles, 7 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
RAFAEL ALBERTI
BALADA DEL QUE NUNCA FUE A GRANADA
.
¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.
viernes, 2 de octubre de 2009
miércoles, 30 de septiembre de 2009
MANUEL MACHADO
El que en Milán nieló de plata y oro
la sobervia armadura, el que ha forjado
en Toledo este arnés, quien ha domado
el negro potro del desierto moro.
El que tiñó de púrpura esta pluma,
que al aire en Mulberg prepotente flota,
esta tierra que pisa, y la remota
playa de oro y de sol de Moctezuma.
Todo es de este hombre gris, barba de acero,
carnoso labio socarrón, y duros
ojos de lobo audaz, que, lanza en mano,
recorre su dominio, el Mundo entero,
con resonantes pasos, y seguros.
En este punto lo pintó el Tiziano.
lunes, 28 de septiembre de 2009
viernes, 25 de septiembre de 2009
FRANCISCO DE QUEVEDO
PASIONES DE AUSENTE ENAMORADO.
REDONDILLAS
Este amor que yo alimento
De mi propio corazón,
No nace de inclinación
Sino de conocimiento,
Que amor de cosa tan bella,
Y gracia que es infinita,
Si es elección, me acredita;
Si no, acredita mi Estrella.
Y ¿qué Deidad me pudiera
Inclinar a que te amara,
Que ese poder no tornara
Para sí, si le tuviera?
Corrido, Señora, escribo
En el estado presente,
De que estando de ti ausente
Aún parezca que estoy vivo.
Pues ya en mi pena y pasión,
Dulce Tirsi, tengo hechas
De las plumas de tus flechas
Las alas del corazón.
Y sin poder consolarme,
Ausente y amando firme,
Más hago yo en no morirme
Que hará el dolor en matarme.
Tanto he llegado a quererte,
Que siento igual pena en mí
Del ver, no viéndote a ti,
Que adorándote, no verte,
Si bien recelo, Señora,
Que a este amor serás infiel,
Pues ser hermosa y cruel
Te pronostica traidora.
Pero traiciones dichosas
Serán, Tirsi, para mí,
Por ver dos caras en ti,
Que han de ser por fuerza hermosas.
Y advierte, que en mi pasión
Se puede tener por cierto
Que es decir Ausente y Muerto
Dos veces una razón.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
MANUEL MACHADO
Como creyeron solos lo increíble,
sucedió: que los límites del sueño
traspasaron, y el mar y el imposible.
Y es todo elogio a su valor pequeño.
Y el poema es su nombre. todavía
decir Cortés, Pizarro o Alvarado,
contiene más grandeza y más poesía
de cuanta en este mundo se ha rimado.
Capitanes de ensueño y de quimera,
rompiendo para siempre el horizonte,
persiguieron al sol en su carrera.
Y el mar, alzado hasta los cielos, monte
es, entre ambas Españas,
solo digno cantor de sus hazañas.









