viernes, 13 de marzo de 2009
jueves, 12 de marzo de 2009
MANUEL MACHADO
LA FIESTA NACIONAL (continuación)
Un montón
de correas y de astillas,
y de carne palpitante
y sangrante.
Un fracaso de costillas
con estruendo.
Correajes perforados
y hebillajes
destrozados.
Sangre en tierra.
Polvo, un grito. ¡Una ovación!
Sobre la arena, roja
de sol y sangre, en confusión de rotos
arreos y correas,
derribados se agitan entre el polvo
caballo y picador. Y al palpitante
montón convulso el toro
asesta, rebramando,
el duro cuerno hasta la cepa rojo.
Y encuentra en el camino
nada, la orla de un capote, sólo
una figura esbelta que se esquiva
jugando con su enojo.
Que se esquiva elegante,
dejando desde el hombro
pender la rica seda. Y paso a paso
la sigue ciego, absorto,
hasta parar rendido,
el duro cuerno hasta la cepa rojo.
Y la paz es un charco
de sangre mala y negra
y aquellos dientes fríos y amarillos.
Un azadón, un esportón de tierra
y aquel montón de arreos
que, como cosa muerta,
junto del jaco muerto
están sobre la arena.
Un montón
de correas y de astillas,
y de carne palpitante
y sangrante.
Un fracaso de costillas
con estruendo.
Correajes perforados
y hebillajes
destrozados.
Sangre en tierra.
Polvo, un grito. ¡Una ovación!
Sobre la arena, roja
de sol y sangre, en confusión de rotos
arreos y correas,
derribados se agitan entre el polvo
caballo y picador. Y al palpitante
montón convulso el toro
asesta, rebramando,
el duro cuerno hasta la cepa rojo.
Y encuentra en el camino
nada, la orla de un capote, sólo
una figura esbelta que se esquiva
jugando con su enojo.
Que se esquiva elegante,
dejando desde el hombro
pender la rica seda. Y paso a paso
la sigue ciego, absorto,
hasta parar rendido,
el duro cuerno hasta la cepa rojo.
Y la paz es un charco
de sangre mala y negra
y aquellos dientes fríos y amarillos.
Un azadón, un esportón de tierra
y aquel montón de arreos
que, como cosa muerta,
junto del jaco muerto
están sobre la arena.
viernes, 6 de marzo de 2009
viernes, 27 de febrero de 2009
MANUEL MACHADO
LA FIESTA NACIONAL
Una nota de clarín
desgarrada,
penetrante,
rompe el aire con vibrante
puñalada.
Ronco toque de timbal.
Salta el toro
en la arena. Bufa, ruge.
Roto cruje
un capote de percal.
Acomete rebramando,
derribando
a caballo y caballero.
Da principio el primero
espectáculo español.
La hermosa fiesta bravía
de terror y de alegría
de este viejo pueblo fiero.
Oro, seda, sangre y sol.
II
En los vuelos del capote,
con el toro que va y viene,
juega, al estilo andaluz,
en una clásica suerte,
complicada con la muerte
y chorreada de luz.
Elegante
y valiente,
y con una seriedad
conveniente,
va burlando
la feroz acometida
y jugando
con la vida
ágilmente.
Una nota de clarín
desgarrada,
penetrante,
rompe el aire con vibrante
puñalada.
Ronco toque de timbal.
Salta el toro
en la arena. Bufa, ruge.
Roto cruje
un capote de percal.
Acomete rebramando,
derribando
a caballo y caballero.
Da principio el primero
espectáculo español.
La hermosa fiesta bravía
de terror y de alegría
de este viejo pueblo fiero.
Oro, seda, sangre y sol.
II
En los vuelos del capote,
con el toro que va y viene,
juega, al estilo andaluz,
en una clásica suerte,
complicada con la muerte
y chorreada de luz.
Elegante
y valiente,
y con una seriedad
conveniente,
va burlando
la feroz acometida
y jugando
con la vida
ágilmente.
jueves, 26 de febrero de 2009
viernes, 20 de febrero de 2009
MANUEL MACHADO
JULIO
Calle del Betis. Triana.
El corazón del estío
penetra el escalofrío
de la fuente charlatana.
La Velada de Santa Ana
llena de música el río.
Con los ojos de Rocío
se ilumina la ventana.
De envidia, al verla, una estrella,
en las alturas sin fin,
estremecida rutila.
Y se apaga cuando Ella
sale envuelta en el jardín
de su mantón de Manila.
LA MANZANILLA
La Manzanilla es mi vino
porque es alegre, y es buena
y porque amable sirena
su canto encanta el camino.
Es un poema divino
que en la sal y el sol se baña.
La medula de una caña
más rica que la de azúcar.
El color que da Sanlúcar
a la bandera de España.
Calle del Betis. Triana.
El corazón del estío
penetra el escalofrío
de la fuente charlatana.
La Velada de Santa Ana
llena de música el río.
Con los ojos de Rocío
se ilumina la ventana.
De envidia, al verla, una estrella,
en las alturas sin fin,
estremecida rutila.
Y se apaga cuando Ella
sale envuelta en el jardín
de su mantón de Manila.
LA MANZANILLA
La Manzanilla es mi vino
porque es alegre, y es buena
y porque amable sirena
su canto encanta el camino.
Es un poema divino
que en la sal y el sol se baña.
La medula de una caña
más rica que la de azúcar.
El color que da Sanlúcar
a la bandera de España.
martes, 17 de febrero de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
MANUEL MACHADO
VELADA SEVILLANA
Llovió la guitarra
sus notas en medio
de la copla (noche
de mayo). Los nervios
sacudió un terrible
estremecimiento.
La noche y la copla
su verdad dijeron.
Hablaron de sangre,
de amor y de celos;
de dichas perdidas,
de adioses eternos,
de pena y de suerte
negra. Y de ojos negros.
Fulguró la danza
repentino alegro
de llamaretadas,
desmayos y vuelos,
y fué, línea a línea,
momento a momento,
ritmando un poema
de heridas y besos,
que de la gitana
dibujada el cuerpo,
envuelto en el rico
miliunanochesco
mantón de Manila
radiante y grotesco.
Suspiró de amores
el río en su lecho
profundo. Los cables
del barco gimieron
compasadamente.
En brazos del viento,
de los naranjales
y los limoneros
invadió el aroma
palacios y huertos.
La luna a la reja
llegó muy de quedo.
Sevilla y la noche
se dieron un beso.
Llovió la guitarra
sus notas en medio
de la copla (noche
de mayo). Los nervios
sacudió un terrible
estremecimiento.
La noche y la copla
su verdad dijeron.
Hablaron de sangre,
de amor y de celos;
de dichas perdidas,
de adioses eternos,
de pena y de suerte
negra. Y de ojos negros.
Fulguró la danza
repentino alegro
de llamaretadas,
desmayos y vuelos,
y fué, línea a línea,
momento a momento,
ritmando un poema
de heridas y besos,
que de la gitana
dibujada el cuerpo,
envuelto en el rico
miliunanochesco
mantón de Manila
radiante y grotesco.
Suspiró de amores
el río en su lecho
profundo. Los cables
del barco gimieron
compasadamente.
En brazos del viento,
de los naranjales
y los limoneros
invadió el aroma
palacios y huertos.
La luna a la reja
llegó muy de quedo.
Sevilla y la noche
se dieron un beso.
lunes, 9 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
MANUEL MACHADO
LA GUITARRA HABLA
Mis cuerdas, cual humanos nervios tensas,
un grito de dolor y un ay amante,
y de ternuras un tesoro, inmensas,
como en un corazón guardan vibrante.
Llovidas entre exóticas canciones
que hablan de Suerte y Pena, Amor y Muerte,
son mis notas calientes lagrimones
de sangre roja que mi pecho vierte.
Lágrimas, ayes, gritos sensuales,
deliquios lujuriosos entre aromas,
suspiro violador, arrullo blando.
Brotan de mí en magníficos raudales,
mientras las coplas van, como palomas,
de corazón en corazón volando.
Mis cuerdas, cual humanos nervios tensas,
un grito de dolor y un ay amante,
y de ternuras un tesoro, inmensas,
como en un corazón guardan vibrante.
Llovidas entre exóticas canciones
que hablan de Suerte y Pena, Amor y Muerte,
son mis notas calientes lagrimones
de sangre roja que mi pecho vierte.
Lágrimas, ayes, gritos sensuales,
deliquios lujuriosos entre aromas,
suspiro violador, arrullo blando.
Brotan de mí en magníficos raudales,
mientras las coplas van, como palomas,
de corazón en corazón volando.
lunes, 2 de febrero de 2009
viernes, 30 de enero de 2009
MANUEL MACHADO
LA CAPA ESPAÑOLA
La capa es la fermosa cobertura,
que llamó Santillana a la Poesía.
La compañera fiel de la aventura,
y la bandera de la gallardía.
En los hombros de chicos y de grandes
de seda rica o sórdida estameña,
ella estuvo en América y en Flandes,
flotando al para de la española enseña.
¡Y aun es, malgrado nuestro, toda España!
La que al lance de amor nos acompaña
o nos oculta en la contraria suerte.
Ante las majas, el tapiz rumboso.
Y en las arenas, el jirón airoso
que se burla con gracia de la Muerte.
La capa es la fermosa cobertura,
que llamó Santillana a la Poesía.
La compañera fiel de la aventura,
y la bandera de la gallardía.
En los hombros de chicos y de grandes
de seda rica o sórdida estameña,
ella estuvo en América y en Flandes,
flotando al para de la española enseña.
¡Y aun es, malgrado nuestro, toda España!
La que al lance de amor nos acompaña
o nos oculta en la contraria suerte.
Ante las majas, el tapiz rumboso.
Y en las arenas, el jirón airoso
que se burla con gracia de la Muerte.
miércoles, 28 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
MANUEL MACHADO
LAS MUJERES DE ROMERO DE TORRES
Rico pan de esta carne morena, moldeada
en un aire caricia de suspiro y aroma.
Sirena encantadora y amante fascinada,
los cuellos enarcados, de sierpe o de paloma.
Vuestros nombres, de menta y de ilusión sabemos:
Carmen, Lola, Rosarío. Evocación del goce,
Adela. Las mujeres que todos conocemos,
que todos conocemos ¡y nadie las conoce!
Naranjos, limoneros, jardines, olívares,
lujuria de la tierra, divina y sensual,
que vigila la augusta presencia del ciprés.
En este fondo, esencia de flores y cantares,
os fijó para siempre el pincel inmortal
de nuestro inenarrable Leonardo cordobés.
Rico pan de esta carne morena, moldeada
en un aire caricia de suspiro y aroma.
Sirena encantadora y amante fascinada,
los cuellos enarcados, de sierpe o de paloma.
Vuestros nombres, de menta y de ilusión sabemos:
Carmen, Lola, Rosarío. Evocación del goce,
Adela. Las mujeres que todos conocemos,
que todos conocemos ¡y nadie las conoce!
Naranjos, limoneros, jardines, olívares,
lujuria de la tierra, divina y sensual,
que vigila la augusta presencia del ciprés.
En este fondo, esencia de flores y cantares,
os fijó para siempre el pincel inmortal
de nuestro inenarrable Leonardo cordobés.
lunes, 19 de enero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
MANUEL MACHADO
LA COPLA
Hasta que el pueblo las canta,
las coplas coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabel el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.
Hasta que el pueblo las canta,
las coplas coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabel el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.
viernes, 9 de enero de 2009
viernes, 2 de enero de 2009
MANUEL MACHADO
LA LOLA
"La Lola,
la Lola se va a los Puertos.
La Isla se queda sola."
Y esta Lola, ¿quién será,
que así se ausenta, dejando
la Isla de San Fernando
tan sola cuando se va?
Sevillanas,
chuflas, tientos, marianas,
tarantas, tonás, livianas.
Peteneras,
soleares, soleariyas,
polos, cañas, seguiriyas,
martinetes, carceleras.
Serranas, cartageneras.
Malagueñas, granadinas.
Todo el cante de Levante,
todo el cante de las minas,
todo el cante.
Que cantó tía Salvaora,
la Trini, la Coquinera,
la Pastora.
Y el Fillo, y el Lebrijano,
y Curro Pabla, su hermano,
Proita, Moya, Ramoncillo,
Tobalo - inventor del polo -,
Silvero, Chacón, Manolo
Torres, Juanelo, Maoliyo.
Ni una ni uno
- cantaora o cantaor -,
llenando toda la lista,
desde Diego el Picaor
a Tomás de Papelista
(ni los vivos ni los muertos),
cantó una copla mejor
que la Lola.
Esa que se va a los Puertos
y la Isla se queda sola.
"La Lola,
la Lola se va a los Puertos.
La Isla se queda sola."
Y esta Lola, ¿quién será,
que así se ausenta, dejando
la Isla de San Fernando
tan sola cuando se va?
Sevillanas,
chuflas, tientos, marianas,
tarantas, tonás, livianas.
Peteneras,
soleares, soleariyas,
polos, cañas, seguiriyas,
martinetes, carceleras.
Serranas, cartageneras.
Malagueñas, granadinas.
Todo el cante de Levante,
todo el cante de las minas,
todo el cante.
Que cantó tía Salvaora,
la Trini, la Coquinera,
la Pastora.
Y el Fillo, y el Lebrijano,
y Curro Pabla, su hermano,
Proita, Moya, Ramoncillo,
Tobalo - inventor del polo -,
Silvero, Chacón, Manolo
Torres, Juanelo, Maoliyo.
Ni una ni uno
- cantaora o cantaor -,
llenando toda la lista,
desde Diego el Picaor
a Tomás de Papelista
(ni los vivos ni los muertos),
cantó una copla mejor
que la Lola.
Esa que se va a los Puertos
y la Isla se queda sola.
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